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Ciudadanía Digital

Adolescentes y salud mental: nuevo enfoque del debate

agosto 12, 2020 - BlogDestacado
El estudio 'Medios Sociales y Bienestar Juvenil: Lo que sabemos y dónde podríamos llegar' sugiere abordar las interacciones sociales de los jóvenes como una oportunidad para crear instancias de apoyo digital y no como un riesgo.

Por: Giovanna Roubillard Tejeda, Asistente de Investigación Programa Formando Ciudadanía Digital

Las y los adolescentes son una población muy activa y entusiasta en el uso de tecnologías digitales y de las redes sociales. Debido a esto es que surge la preocupación por la relación que pudiera tener el uso de éstas tecnologías y su bienestar, particularmente en cuanto a su salud mental. El estudio ‘Medios Sociales y Bienestar Juvenil: Lo que sabemos y dónde podríamos llegar’, realizado por el proyecto Youth Connections for Wellbeing de la Universidad de California, junto a los investigadores Mizuko Ito, Candice Odgers y Stephen Schueller, plantea lo siguiente:


«Descubrimos que, en muchos casos, los miedos fuera de lugar desvían la atención de otras preocupaciones,  lo que resulta en oportunidades perdidas para aprovechar la tecnología y la comunicación en línea para enfrentar los problemas de salud mental de los adolescentes».


Se descubrió que cuando los adolescentes pasan por situaciones difíciles y de estrés, usan redes digitales para buscar y entregarse apoyo mutuo. El estudio aludido manifiesta que las investigaciones previas, en cuanto a la relación salud mental-redes sociales, han dado un enfoque erróneo a su análisis. Ellos lo demuestran a través de una recopilación de resultados de múltiples estudios, los que concluían muy poco sobre la existencia de una conexión radical entre estas dos variables. Uno de ellos, revelado en enero de este año, arrojó que el uso de redes y el tiempo en pantalla aportan menos del 1% de variación en los problemas de salud mental adolescente. Además, agregan que la mayoría de la literatura sobre el tema no ofrece una conclusión clara al respecto. Por lo que los temores estarían infundados.

La propuesta va dirigida a que no se estarían enfrentando los déficits y riesgos reales, como es la disponibilidad de servicios de salud mental para adolescentes, por lo que habría que hacer cambios sustanciales en la forma de abordar el tema. Primero, se menciona que hay muchas variables que tomar en consideración. Por ejemplo, que no toda la población juvenil podría ser afectada de igual manera. Hay adolescentes que son más sensibles al rechazo en ambientes no digitales que podrían beneficiarse de interactuar en línea al ser percibidos más de cerca. O incluso, al contrario, aquellos que son apasionados o tienen personalidades únicas podrían prosperar con mayor libertad al compartir sus ideas y contenido creativo en línea.

En concreto, lo particularmente importante es que el mensaje, estrategias e intervenciones a realizar, deberían estar orientadas de forma específica a las y los jóvenes más vulnerables y a los distintos tipos de experiencia online que tienen estos grupos. Especialmente en aquellos que no cuentan con servicios tradicionales de salud mental (psicólogos, terapeutas, etcétera). Ya que parece ser que, más que el uso constante de tecnologías digitales, lo que verdaderamente estaría afectando el bienestar mental de las y los adolescentes está relacionado a las influencias familiares , y a factores como la pobreza, la inestabilidad, estrés, entre otras.

La encuesta «Censo de Sentido Común», realizada el año 2019, arrojó que los jóvenes más desvalidos en lo social y emocional tienen una propensión mayor a depender de las redes sociales para obtener conexión y la validación de sus pares. Son los que más recurren a plataformas de apoyo en línea donde de se brindan apoyo mutuamente.


«Las señales más fuertes que tenemos de que los jóvenes están luchando o necesitan apoyo de salud mental no provienen del seguimiento de su uso de las redes sociales o del tiempo en línea. Más bien, el conocimiento del estado y los riesgos fuera de línea a menudo proporciona la señal más clara sobre dónde apuntar los recursos limitados de intervención y así buscar soluciones innovadoras en los espacios en línea”.


Es decir, se propone que la constante actividad en línea de jóvenes vulnerables y que están efectivamente hablando con sus pares sobre la salud mental, se vea como una oportunidad para crear medios e instancias de apoyo dentro del mismo ambiente digital y asegurar  así que el apoyo necesario les sea provisto en cualquier parte del ciberespacio en que se encuentren.

En el contexto virtual, gracias al anonimato, los adolescentes están más abiertos a informarse y buscar ayuda, a la vez que valoran la visibilidad que reciben de la reciprocidad de sus pares. Se descubrió que en Internet los jóvenes se apoyan entre sí y encuentran una oportunidad única para conectarse con contextos e historias de vida parecidas a las suyas. En el estudio se le denominó «sentido de lucha colectiva».

Algunas de las sugerencias de acción propuestas por el estudio:

  • Conocer a los jóvenes que participan de comunidades digitales en las que discuten sobre la salud mental (foros, blogs, redes sociales) .
  • Abordar factores estresantes en las relaciones sociales que se llevan a cabo, tanto de forma en línea como cara a cara, con el fin de tratar fenómenos como el ciberacoso o cyberbullying.
  • Capacitar y apoyar a organizadores/influenciadores en redes en línea para jóvenes, incluyendo la creación de productos específicos sobre salud mental (videos, encuestas, etcétera).

“Instamos a los desarrolladores, padres, médicos y otras partes interesadas a reconocer las necesidades y las fortalezas únicas y diversas de los jóvenes, a considerar las redes sociales como un amplificador potencial de riesgos y beneficios, y a involucrar activamente a los jóvenes en el desarrollo de un ecosistema en línea saludable”.


Ito, Mizuko, Candice Odgers, Stephen Schueller, Jennifer Cabrera, Evan Conaway, Remy Cross, and Maya Hernandez. 2020. Social Media and Youth Wellbeing: What We Know and Where We Could Go. Irvine, CA: Connected Learning Alliance.

Disponible aquí.

 


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